El Haragán y CIA. empiezan a embriagarnos, nos transportan a una tocada en algún polvoso Deportivo del D.F. De esas a las que muchos nunca hemos asistido.
"La Banda Rocanrolera" según palabras del Haragán, se entrega por completo y se comprueba que el Urbano, género al cual le ha faltado presencia en Vive Latino los últimos años, está muy chingón.
La canción ahora dice "... cuando yo era pequeño comencé a rocanrolear...", no lo dudo ni un segundo pues parecen tener siglos tocando en los escenarios, de estar sonando en el metro, de estar en nuestro inconsciente citadino; adiós playeras y saquen más chelas por que esta banda ya se prendió bien chido.
Saludando a los suburbios Luis Álvarez mejor conocido como El Haragán arranca gritos dignos del mas hermoso rito tribal y exactamente al 19:54 se organiza un slam de verdad, uno como debe ser. Todos se madrean y la banda no secalienta, aguantan vara. Continua una dedicatoria a Iztapalapa y a mitad del slam todos siguen rompiéndose la madre.
La siguiente canción va con destino a todas las muñequitas que engalanan el pavimento. "Muñequita Sintética" empieza a ser cantada por un coro monumental de pura banda, suben al escenario a unas muñequitas que cantan y reciben como premio discos del Haragán.
¿Hasta este punto, es necesario resaltar que estos cabrones derrochan carisma y buena pedo?
Y nuestro mero valedor el Haragán, como el mismo se presento nos arranca una espontánea mentada de madre dedicada a Panda.
No estábamos muertos, simplemente nos estábamos durmiendo, canta la gente mas despierta que nunca. En serio es impresionante la respuesta que obtienen de su publico, quienes están completamente entregados en este punto.
Para darle el toque final, son mandados soberanamente a la verga por su amado publico que quiere mas, que necesita mas rocanrol y que desgraciadamente que se (nos) ha (hemos) quedado con ganas de cantar "el no lo mato".
El Haragán no merece larga vida... merece inmortalidad.