El Vive Latino estalla. Panteón Rococó en el escenario. No fueron necesarias muchas palabras de bienvenida, fue “La Dósis Perfecta”, con un segundo plano de algo que parece ser “I was made for loving you” de Kiss, fue la encargada de abrazarnos a todos con un rocío de emoción y el vapor emanado de una multitud eufórica. Miguel Solís, emisario y promotor del rock en español de nuestro país, fue el encargado de presentar a esta banda como los embajadores de nuestra música en Europa. Luis Dr. Shenka nos recibió con estas palabras: “¡Bienvenidos Vive Latino, qué bueno que están calentando gargantas, pues nos espera una tarde llena de energía!”, a lo que la gente respondiera con un grito furioso.
Inmediatamente después interpretaron “Vendedora de Caricias”, donde nuevamente el vocalista aprovecho e hizo un paréntesis para invocar a la tolerancia, la paz, el baile y la resistencia. “Vamos a pasarla bien”, dijo emocionado el Dr Shenka. La gente nunca paró de bailar, incluso niños y niñas pequeñas sobre los hombros de sus padres hacían el típico cuernito con las manos invocando al Dios del Rock.
Luego, un coctel de clásicos: primero “Esta Noche”, “Marcos Hall”, “Estrella Roja” y “Cúrame”. Cada vez mas gente sobre la pista del escenario Verde, cada vez con más energía, con más ganas de cantar y expresarse. Hasta personas en sillas de ruedas disfrutaban la actuación del Panteón. Un grupo muy grande de chicas inauguró un mega círculo de baile y slam. Todos, como diría Misael, estaban gozando y disfrutando.
Casi al final de su actuación, el grupo hizo uso de la palabra para exaltar la conciencia y la tolerancia, invitando a los presentes a respetar todas las formas de pensar. “Los medios de comunicación invitan a la segregación”, dijo, “es momento de estar unidos ska, emo, electrónico, reggae, punk, dark, todo es música, todo es rock, lo que el público aceptó y aclamó felizmente”. Y para finalizar con broche de oro “Toloache para mi negra”, misma que concluyeron con un tono mariachero y “La Carencia”. La esencia del Festival del Vive Latino, gente que sale a trabajar todos los días y guarda sus descansos para soñar, ahorra sus quincenas para disfrutar de eventos como éste y pasarla bien, al menos por una tarde.
Así es el público del Vive Latino, se entrega y vive la música como si en esto les fuera la vida.