Con una asistencia mínima de espectadores, unas groupies gritando “papito” y con un par de minutos de retraso, Payro aparece en el escenario rojo.
Con melodías obscuras, letras llenas de lamento irónico cargadas de una extraña influencia de Subdivision y la voz distorsionada de Javier, éstos cuatro hermanos residentes del D.F. armados con varios pares de pedales, demostraron que se puede envolver al público con una propuesta no muy vista en éstos tiempos de rock hecho en olla express.
Veinte minutos en el escenario han sido suficientes para mostrar quienes son y qué ofrecen: "Mama", "Lejos", "Aislado" y "Punto Ciego" fueron ejecutadas, para cerrar el escenario con una canción llamada Increcendo; con este final el público fue transportado a un lugar donde las notas SigurRósescas se mezclaron perfecto con un mood denso y misterioso.