La gente corea el afamado “¡oeee oeoeoeee, Flavio, Flavio!”, mientras otros más se van acomodando en los huecos libres entre la gente para tener una buena visión del espectáculo. Banderas argentinas se ondean entre el tumulto mientras los fans más aguerridos se aferran a la valla para estar lo más cerca posible de su músico. Y eso que Flavio aún no se sube al escenario.
Tres minutos después la gente vuelve a su coro futbolero para, ahora sí, recibir al Sr. Flavio en la escena que promete recordar momentos de los Fabulosos Cadillacs. Pero primero les regalará unas cuantas rolas de su producción solista. Y así, entre un sabroso ska, se hace el preámbulo.
La gente explota con los acordes de “Bicentenario”, en un escenario azúl repleto hasta donde uno puede alcanzar a ver de puntitas, la gente es incontable. El suelo comienza a vibrar por las miles de gente que saltan en conjunto. Como que ya les hacía falta escuchar lo que puede ser un bonito reencuentro de LFC. El slam se arma con ganitas, hombres y mujeres le entran por igual. “El león” hace que la multitud se desgarre la garganta. “Malbicho” hace que el escenario azúl casi se caiga en nostalgia. El Sr. Flavio se ha echado al bolsillo a miles de almas añoradoras del reencuentro.
Para finalizar, el miembro más pequeño de la banda Misterio, un proyecto alterno del Sr. Flavio, sube al escenario para que a sus tiernos diez años le dé con todo a la batería y nos regale ese afamado cover que le hace a The Clash. El Sr. Flavio ha dicho que regresará pronto. Todos lo esperarán con ganas para ver de nuevo lo que les regaló hoy.