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| martes, 02 de septiembre de 2008 | ||||
Jesús, María y sus cadenas…Por David Del Águila La noche del 2 de noviembre, velada inundada de un perfume de flor de cempasúchil y ocote, cuando la esencia de los muertos llenaba a los vivos de vida, convergía con la algarabía agridulce del rock escocés que lograba tergiversar las emociones y la visión de los asistentes al Vive Cuervo Salón, dispuestos a presenciar uno de los actos más humorísticamente negros de los últimos 20 años: The Jesus and Mary Chain.
Dos mundos colisionaron, y no sólo hablo de ese de los muertos y aquel de los vivos, hablo del de la nueva escena independiente que sobrecarga el mercado “hippster” urbano que colorea las calles de la Condesa con pantalones entallados y camisas a cuadros, los cuales ya son frecuentes en cada tocada que reúne las características necesarias para perfilarse como “indie” (los asistentes), junto a ese otro (los hermanos Reid y compañía), el complemento perfecto, que creó el acto en vivo de una de las bandas que reconfiguró la esencia alternativa de “The Velvet Underground” y “The Stooges” para forjarle un toque, que desde su origen, Escocia, mostró su calidad y sus colores, que de momento podrían ser tan grises que oscilan hacia los negros más deprimentes del lado más oscuro del pop.
Justo a las 7:10 pm, la banda saltó al escenario para deleitar a los cientos de asistentes que no lograron abarrotar el lugar ni con su presencia ni con su ánimo, que se vio mermado por el dulce ácido que se desprendía de la música de esta banda liderada por los hermanos Reid. Un halo de vanidad, arrogancia y poca energía rodeaba al conjunto, y a pesar de saberse una agrupación que se caracteriza por su anímica forma de histrionismo, la fanaticada, sobretodo la mexicana, exigía esa entrega con su propia entrega, ésa que suele hacer efecto en cada banda que pisa suelo nacional.
En el lugar se observaban rostros críticos, rostros que a momentos parecieran estar presenciando una de esas bandas que tocan en alguna fiesta del amigo del amigo de tu amigo; y muy a pesar de esto, éxitos como “Just Like Candy” y “Head On” dieron esbozos de animosidad y energía, sin exceptuar al chico que pasó todo el concierto levantando lo más alto que podía un EP de la banda esperando, supongo, que Jim lo observara e hiciera un gesto de aprobación.
Los integrantes de The Jesus and Mary Chain ofrecieron más un showcase que un concierto, como si la banda quisiera mostrar su más reciente producción; pero estos escoceses no sólo son legendarios, sino que pertenecen a ese grupo excelso de bandas que se reúnen de nuevo para enseñarle a las nuevas generaciones cómo se debe rockear de verdad.
La velada, a pesar de mostrar las canciones más relevantes, dejó con ganas de más al público, pues una hora y 10 minutos (más el encore) nunca serán suficientes y menos si se trata de una banda tan emblemática como ésta. Tags: Reporte VL Noticias Jesús María y sus cadenas…
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