Julieta Venegas: El Presente de la Milagrosa Por Carlos Ramón Morales
¿Y al final qué hacemos con Julieta? ¿La quemamos en leña verde por haberse aliado a los poperos enemigos del mainstream? ¿O reconocemos que su MTV Unplugged es un discazo y aceptamos su gran talento como intérprete y cantautora? Como las opiniones están de lo más encontradas, mejor desde acá echamos a pelear a los gallos (en los comentarios le siguen, total que ya se sabe que son buenos para eso):
A favor: ¿Quién no quedó hipnotizado en 1997 con esa chica de mirada cándida autodestructiva que apenas podía cargar su acordeón, pero ya cantaba “De mis pasos” desolada e incierta? Los iniciados en las artes de la Venegas ya la reconocían desde Tijuana No, grupo donde escribió su hit “Pobre de ti”; los más undergrasos podrían recordar su efímero grupo La Milagrosa, donde pudo crear su estilo gótico-norteño-sexy-morrisetteano.
Siendo netas: desde el inicio se intuyó que Julieta Venegas no correspondía al estereotipo de la roquera dura mientamadres, como debieron serlo –obligadas o por gusto– Cecilia Toussaint, Angélica Infante, Kenny o la Zappa Punk. Las rolas de La Milagrosa podían concentrar el nihilismo propio de una adolescencia tardía, pero también anunciar los dilemas de una mujer que no es ñoña ni excedida: que bandea, como la mayoría de las personas, entre la osadía y el pudor.
En contra: Cuando sale en 2003 su popero-hasta-la-sospecha disco Sí. Y muchos siguen sin digerir esa portada de novia gozosa que iba en contra… de todo. Y peor cuando su antiguo estilo sombrío se transformó en baladas norteñas socarronas, que hablan de noviazgos y compromisos.
Ella misma se ha encargado de explicarlo: “Bueninvento (el disco anterior) fue tan duro desde el punto de vista musical, y después de tocarlo durante algunos años necesitaba… Me decía ‘Uhmmm, necesito sentir algo suave’. Atravesaba una buena etapa y pensé ‘¿por qué no escribo sobre lo que estoy sintiendo?’, lo cual es divertido. Es como descubrir a alguien y conectar con alguien” (entrevista con Sarah Atkinson en el portal de Batanga). Y Santas Paradojas Batman: su disco más simple, musicalmente hablando, también fue el que le abrió las puertas del gran mercado hispano.
A favor: Julieta juega en el pop, pero no termina de claudicar a él. Si es cierto que aligeró su tono musical, esto no la ha hecho convertirse en actriz de telenovela o jurado de los jueguitos memos de “Qué tarde tan padre”. Julieta prefiere un estadio más inteligente, donde sigue primando lo musical. Junto con sus compromisos de diva continental (su siguiente disco, Limón y sal, le hace vender un millón de copias en toda Hispanoamérica) sigue participando de proyectos que le permiten codearse con los personajes más influyentes de la escena. Graba canciones para Sabina, José José, Neruda; canta con Los Tres, Diego Torres, la Mala Rodríguez, Coti; participa en soundtracks de películas como Amores perros o Quemar las naves; conquista públicos tan ariscos para los mexicanos como Argentina o España.
Sus letras delicadas, junto a la gran inventiva de ritmos y sonidos (porque hay norteña, pero también reaggeton, hip hop, balada y ritmos caribeños), la convierten en la persona idónea para hacer la crónica contradictoria de las latinoamericanas, tan audaces como para emanciparse honestamente de agravios (No voy a llorar y decir/ que no merezco esto/ porque es probable que lo merezco,/ pero no lo quiero/ por eso me voy); tan inciertas como para preferir la lentitud mojigata de emociones en sus cuitas amorosas (Sé delicado y espera,/ dame tiempo para darte/ todo lo que tengo…).
Si alguien debe darle voz al sentimiento medio, ¿por qué no alguien talentosa para explorar estos sentimientos sutiles, como la Venegas?
En contra: “Nada fue un error” con Coti y la Chica Drograda: todo esto fue un error…
El veredicto: En suspenso: su MTV Unplugged parecería un ajuste de cuentas entre aquella baladista oscura de los primeros discosy la nueva reina popera. Su calidad musical e interpretativa supera lo que podrían esperar sus hinchadas roqueras o poperas. La participación en el disco de personajes como Juan Carlos Son (Porter), La Mala Rodríguez, Marisa Monte, Natalia Lafourcade o Gustavo Santaolalla, dan cuenta de un material rico en matices, propio de una compositora en evolución. ¿Podrá refrendar esto cuando se presente en el Metropolitan, a finales de agosto? Se abren las apuestas.