
El cuarto momento de Scorpions
Por Carlos Ramón Morales

El riesgo de las bandas longevas es vivir más de su prestigio que de su actualidad. También, en tantos años de carrera es imposible mantener el tono alto y entonces la banda puede ser proclive al confort o la parodia. Scorpions parece haber regresado de ese viaje de la autocomplacencia, que lo llevó por terrenos verdaderamente umbrosos. El concierto del sábado habla del cuarto momento de los escorpiones.
Scorpions es un referente obligado para el heavy metal y el hard rock. Acaso ellos, junto con Led Zepellin y Black Sabatth, reinventaron el rock que habría de sonar en los setenta, con sus guitarras escurridizas y su potente batería. Aunque la banda se creó desde 1965, con Klaus Meine en la voz, Matthias Jabs y Rudolf Schenker en guitarras, Pawel Maciwoda en el bajo y James Kottak en la batería, no grabaron disco hasta 1972. Lonesome Crow ya mostraba a la perfección su estilo, al que se agregaban las letras en inglés que buscaban un público internacional.
Los años setenta son los del impulso rabioso, también los de la consolidación del sonido Scorpions. Lo mismo su primer disco Fly to the Rainbow (1973), como los siguientes In Trance (1975), Virgen Killer (1976) y Taken by Force (1977), demuestran una energía particular, que poco tenía que ver con los sonidos británicos y estadounidenses de la época. Los extraños azares geográficos los convierte en los favoritos de Japón, motivo por el cual graban el Tokio Tapes, donde recogen su experiencia en tierras orientales. En Lovedrive, de 1979, alcanzan llamar la atención del mercado estadounidense, además de tratarse de uno de sus trabajos más acabados.
Con los años ochenta, Scorpions llega a su segundo momento, en el que consiguen su sonido más emblemático, con discos clásicos en la historia del rock como Animal Magnetism (1980) y Blackout (1981). Esto sería antesala para el Love at First Swing, donde consagran su sonido y consiguen la atención masiva de la audiencia. De este disco se desprende "Rock You Like A Hurricane", una de las piezas emblemáticas de Scorpions y del heavy metal y el rock duro en todo el mundo.
Pero incluso el éxito de Love at First Swing quedó opacado por su siguiente álbum, considerado por muchos como el mejor disco de un concierto de rock en vivo. Se trata del World Wide Live, de 1985, donde la banda documenta su exitosa gira por festivales como San Bernadino Valley, Rock in Río, etc.
Junto a esta consagración llega el tercer momento de Scorpions, cuando la banda va transformándose en leyenda y el peso de este prestigio también los obliga a erigirse como líderes morales y de opinión. Su disco Savage Amusement, de 1988, los lleva de gira por la ex Unión Soviética; son el primer grupo de rock que entra al bastión comunista. Con motivo de la hazaña se edita el video To Russia With Love And Other Savage Amusements. También los vuelve líderes para organizar conciertos de paz en la URSS. El simbolismo político de estas incursiones es fuerte y valioso; desgraciadamente esto va en detrimento de lo musical, pues el antes salvaje sonido va cediendo a la creación de esas baladas melosas que piden encendedores prendidos y cara de compromiso social en sus escuchas. ¿El punto más bajo de esa conciencia? El hit “Winds of Changes”, que la banda tocó en el famoso concierto The Wall de inicio de los años noventa, que celebró la caída del muro de Berlín.

En 1993 gran Face the Heat, uno de los discos más pesados del momento, pero la banda da un giro inusitado cuando en 1995 lanzan Live Bites y en 1996 Pure Instinct, discos donde empiezan a incursionar en la experiencia electrónica. La experimentación llega a su punto culminante en el disco Eye to Eye, de 1998, en el que también se escucha a la banda cantando por primera vez en alemán.
Moment of Glory, del año 2000, marca la consagración de la banda como objeto de culto, digno de ser sublimado, al tocar junto a la Orquesta Filarmónica de Berlín. Lejos de sus primeros discos duros, en estas producciones se muestra a una banda que busca mayor complejidad en su instrumentación, aunque quizá también están siendo complacientes con un público que los escucha más como leyenda que como banda en activo.
De 2001 es el disco Acoustica, un unplugged que ha seguido las modas de todos los desconectados de las últimas dos décadas. El regreso a los orígenes (el cuarto momento de Scorpions) se logra en 2004, con Unbreakable, que vuelve a la línea hard rock, con un énfasis en percusiones y guitarras como no se había tenido en al menos diez años. Su último disco, Humanity Tour 1, es una propuesta conceptual que bien puede refrescar la tendencia de la época, tan cercana al track mp3 y tan lejana de las viejas propuestas orgánicas, en las el disco tenía un sentido, lo mismo en la independencia de cada canción, que en la unidad de todo el álbum.
Este regreso a los orígenes es el que promueve Scorpions en su gira, en la que no obstante seguirán mostrando mucho de los sonidos electrónicos y acústicas de su penúltima experiencia musical. La pregunta será si el público querrá reconocerse en estos sonidos, o si buscará a la banda emblemática de las guitarras intensas y las letras incisivas.
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20 de septiembre:
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