En 1987, Paco Huidobro y Leonardo de Lozanne se conocen en uno más de esos afortunadísimos encuentros que el Rock dispone. Juntos comenzaron a platicar de sus inquietudes musicales; luego se unirían a su travesía Javier Ramírez “Cha”, y Gabriel Kuri. Un par de años después se suma Iñaki Vázquez y así, como quinteto, nace uno de los grupos icónicos de la década de los noventa: Fobia.
Como parte del llamado “Rock en tu idioma”, Fobia tocó en pequeños lugares hasta consolidarse entre la banda subterránea que ya llenaba los pequeños bares en los que se presentaban. En 1990 nace el primer disco homónimo del grupo. En esa producción contaron con la ayuda del productor argentino Marteen y el álbum fue grabado entre Nueva York y la Ciudad de México. Este primer trabajo discográfico contiene algunos temas emblemáticos del grupo como “Corazón en caracol”, “Dios bendiga a los gusanos” y “El microbito”, cuyas provocadoras letras molestaron a más de uno.
Con un sonido melódico y potente, Fobia se colocó rápidamente en el gusto de un público ávido de bandas de rock en español. El boom o el aparato mercadotécnico formado alrededor del nuevo negocio, también alcanzaron a este cuarteto capitalino para fortuna de muchos oídos. Un año después, sale a la venta Mundo feliz, cuyas letras con un sentido del humor muy especial ya eran una constante en el estilo de la banda. Así, canciones como “Camila” y “El diablo” entraron de manera inmediata y lógica en el imaginario rockero social.
En 1993 editaron Leche, disco cargado con letras de amor, coquetamente lascivas y sin perder el sentido del humor característico. “No me amenaces” o “Los cibernoides” son dos canciones que retratan bien el espíritu de ese tercer trabajo discográfico. La primera es una canción que comparte título con una de José Alfredo y, la segunda –satíricamente concebida—, propone una crítica fuerte a la televisión y lo que ésta representaba (o representa) en los albores de la novena década. Por cierto, este fue el último trabajo en el que participó Gabriel en la batería.
El último disco de estudio de esta primera etapa, Amor chiquito, es recordado por la melosísima canción “Hipnotízame”. También “Vivo” y “Veneno vil” se volvieron referentes ineludibles en su repertorio. En la batería entró al quite el ex Neón Jorge Amaro, la “Chiquis”, al que le seguiría Javier “Jay” de la Cueva.
En el apogeo del grupo, con canciones convertidas en clásicos por sus fans, se despiden con una gira que origina el Fobia on ice, recuerdo invaluable para quien no pensaba volver a verlos.
Así, después de la despedida, Leonardo empieza un proyecto solista que nunca pudo consolidarse, y Cha, Iñaki y Jay forman un grupo de covers glam-metaleros que se convertiría, con los años, en un negocio rentabilísimo. De esta forma, tuvieron que pasar siete años para que la banda reapareciera.
Como punto de partida de su regreso salió a la venta Wow 1987-2004, que incluye sus éxitos en video y dos nuevas rolas. Al ver que su paso por la escena rockera seguía esperándose, regresan con Rosa Venus, disco de nombre afortunado que remite a ciertos enseres de los discretos edenes de las artes amatorias.
Ahora, con su disco XX bajo las liras, Fobia se prepara para cantar, este 4 de julio, sus éxitos en un concierto íntimo que promete convertirse en una oportunidad para recordar dos décadas de canciones, humor y rock en el Vive Cuervo Salón.