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| viernes, 22 de agosto de 2008 | |||||||
![]() Por El Fluxus
El Fluxus, mochila en mano y aterrorizando a los bondadosos conductores que osan darle “aventón”, ha viajado un chingo. Ha visto gente bella y sana en distintos países y en su propia tierra, Zumpango.
Ha sido testigo de un mundo donde seres como él, enormes y grasientos, han dejado de tener cabida. Pero no se confunda el lector. Esto no ha convertido al Fluxus en un tipo resentido.
Amante del whisky en las rocas, de los cigarros sin filtro, de la leche frita con azúcar y canela, de los churros rellenos, del postre imposible de flan y pastel de chocolate, así como de los vinos argentinos, las carnes rojas y las orgías a oscuras en clubes swinger, el Fluxus se burla de los gorditos que bajan de peso en la televisión, de los flaquitoss que frustran sus deseos cotidianamente, de los hipocondríacos que insisten en imaginar enfermedades y de quienes se dejan dominar por los demonios de la paranoia y la frustración sin pedir más ayuda que una faja reductora por teléfono.
Bombardeado como todos por la imagen de medicinas y entrenadoras de glúteos perfectos, el Fluxus no se deja engañar: “hallaré la felicidad en la forma que me apetezca”, concluye mientras bate una docena de huevos con la maestría que le dieron sus años como cocinero en un puesto de tortas gigantes. El origen de su pensamiento es simple. Para el portentoso Fluxus la salud no es antónimo de lo insano, es un estado intermedio para descansar brevemente entre la enfermedad y las bajas pasiones.Por ejemplo: le fascina la sordidez del rock y no concibe que los músicos de hoy se preocupen tanto por la salud. “Íconos de un mundo imaginario”, dice mientras se fuma el cigarrillo número 43 del día, “deberían cumplir su rol de kamikazes sin tanta pinche vanidad.
¿Vivir más o vivir mejor?, he ahí la cuestión”. Una pregunta cuya respuesta encontró el Fluxus en boca de su abuelita ciega, la Yayita: “ya estoy muy grande y mi mayor placer es comer, no me importa morir por ello”. O sea que, en pocas palabras y según dijera el Fluxus tras ganar un concurso de comedores de salchichas (ostenta el título de Mr. Sausage en el condado de Orange, California): “prefiero a quienes prefieren la vida en banda ancha”. Tags: fluxus salud vivir
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